Estremecedora historia de amor de una madre: bullying

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La estremecedora historia de amor de una madre, que causaba bullying a su hija en la escuela...

 

Estremecedora historia de amor de una madre

 

Había una niña que vivía momentos inolvidables con sus compañeritos de clases, hasta que éstos conocieron a su madre y empezaron a hacerle bullying.

Era hija única, de una madre soltera, cuyo rostro y otros miembros de su cuerpo estaban muy desfigurados. Cuando comenzó a asistir a reuniones a la escuela, tanto los demás padres de familia como los alumnos la veían de reojo y murmuraban cosas al verla llegar. 

Los compañeritos, antes muy amigos, comenzaron a burlarse de la niña y le decían que su madre era muy fea. Cansada de las burlas, la niña llegó un día muy triste a su casa y llorando le contó a su mamá lo que sucedía. 

- Mamá, en el colegio mis compañeros se burlan de mí porque dicen que eres muy fea, que eres un fenómeno.

  • Sí hijita linda, tienen toda la razón, yo soy muy fea; mi rostro, manos y pies están muy desfigurados. Pero te contaré algo que he mantenido en secreto: cuando tú tenías solo dos años, yo había salido a comprar a la tienda de la esquina. Al regresar, la casa estaba completamente en llamas y mi instinto y gran amor por tí me impulsaron a tirar una puerta, entrar y llegar hasta tu habitación y cubrirte con mi cuerpo para sacarte ilesa de las llamas. Mi ropa se quemó y sufrí quemaduras muy fuertes también en mi cuerpo, pero tú saliste sin ningún daño...

La niña no soportó y corrió a abrazar muy fuerte a su madre. Fundidas en un gran abrazo de amor, ambas lloraron por un largo rato.

A partir de aquel día, la niña lucía con orgullo a su madre y no sentía pena cuando la gente la miraba de reojo o murmuraba cosas al pasar. Ese rostro desfigurado era la prueba de amor más grande que su madre le había mostrado. Por eso se propuso también no hacer nada malo que ofendiera a su madre, porque no era justo causarle dolor a alguien que había hecho un sacrificio tan grande por ella.

cargando cruzEsa madre estaba así por salvar a su hija. ¿Y sabes algo? Hay otra persona que también fue capaz de dejarse desfigurar su rostro por amor a ti y a mí. Se dejó escupir, azotar, insultar, crucificar y llegar hasta la muerte, solo por salvarte a tí y a mí. Su amor por la humanidad le impulsó a darnos la prueba más grade: su vida misma.

Cuando vemos a Cristo clavado en un madero, desfigurado, deberíamos también salir corriendo y abrazarlo, besar sus llagas y rendirnos en alabanza, adoración y acción de gracias porque solo por amor una persona es capaz de llegar hasta ese extremo. Y como esa niña no quería hacer nada que ofendiera a su madre, porque no era justo, tampoco nosotros deberíamos hacer algo que cause más dolor a aquel que ya padeció el suplicio por nosotros en la cruz. Hay una deuda grande, muy grande que nosotros tenemos con aquel que ya pagó por nosotros en la cruz del calvario. 

Míralo ahí, en la cruz. Está así por ti y por mí...

 

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