Martes III Semana Adviento Ciclos A, B y C

Adviento
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Lecturas para el martes de la III Semana de Adviento Ciclos A, B y C

Lecturas Martes III Semana de Adviento 

Ciclos A, B y C

PRIMERA LECTURA 

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 1-2. 9-13

Así dice el Señor:

«¡Ay de la ciudad rebelde,
manchada y opresora!

No obedeció ni escarmentó,
no aceptaba la instrucción,

no confiaba en el Señor,
no se acercaba a su Dios. 

Entonces daré a los pueblos labios puros,
para que invoquen todos el nombre del Señor,

para que le sirvan unánimes.
Desde más allá de los ríos de Etiopía,

mis fieles dispersos me traerán ofrendas.
Aquel día no te avergonzarás

de las obras con que me ofendiste,
porque arrancaré de tu interior
tus soberbias bravatas,

y no volverás a gloriarte
sobre mi monte santo. 

Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde,
que confiará en el nombre del Señor.

El resto de Israel no cometerá maldades,
ni dirá mentiras,

ni se hallará en su boca una lengua embustera;
pastarán y se tenderán sin sobresaltos».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 33, 2-3. 6-7. 17-18. 19 y 23 (R.: 7a)

R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R.

Pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

—«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña". Él le contestó: "No quiero". Pero después recapacitó y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor". Pero no fue.

¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?».

Contestaron:

—«El primero».

Jesús les dijo:

—«Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis».

Palabra del Señor.