Nuestro Origen y Nuestro Destino (clase 3-2)

Crecimiento 3
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Nuestro Origen y Nuestro Destino: clase 2 del crecimiento 3, para comprender de dónde venimos y hacia donde vamos, Dios es nuestro origen y también nuestro destino...

 

Nuestro Origen y Nuestro Destino (clase 3-2)

1. Introducción

En la clase anterior veíamos que Jesús debe ser el Señor de nuestra vida; hacíamos una evaluación de las áreas de nuestra vida que ya se las entregamos a nuestro Señor y cuáles todavía están a medias o completamente sin entregárselas para que realmente sea NUESTRO SEÑOR.

Ahora veremos cuál es nuestro origen y cuál es nuestro destino. De dónde venimos y hacia dónde vamos. Como cristianos vamos tras una meta, todos queremos ir al cielo y gozar de la presencia de Dios; pero ese Dios hacia el que todos nos queremos conducir, también es nuestro origen porque fue quien nos creó. Veamos cómo...

2. Nuestro Origen

El salmo 148 llama a la creación entera a alabar el nombre de Yahvé porque por Él fueron creadas todas las cosas (y también el hombre, por favor leer en la clase todo el salmo)

"¡Aleluya! ¡Alabad a Yahveh desde los cielos, alabadle en las alturas, alabadle, ángeles suyos todos, todas sus huestes, alabadle!  ¡Alabadle, sol y luna, alabadle todas las estrellas de luz, alabadle, cielos de los cielos, y aguas que estáis encima de los cielos! Alaben ellos el nombre de Yahveh: pues él ordenó y fueron creados (Salmo 148, 1-5)

 

El hombre y todo cuanto existe ha sido obra de Dios. El es el creador y Señor. Él ha hecho nacer el Universo, las plantas, los animales y los hombres, y Él hace que se desarrolle según su plan eterno. Dios ha creado el mundo y todo lo que en el existe, y está constantemente obrando sobre el.

La ciencia natural y la verdadera religión, no están en ningún caso en contradicción, sino que se completan una a la otra. De hecho, la Iglesia ha aportado y sigue aportando mucho a las ciencias; tiene su propio Observatorio Astronómico, el famoso Observatorio Astronómico Vaticano, con dos centros, uno en Castengandolfo, Italia, y otro en Arizona, Estados Unidos, desde donde se siguen realizando estudios del espacio exterior.

Albert Einstein, fundador de la teoría de la relatividad y Premio Nobel, dice: La ciencia sin religión esta coja; la religión sin ciencia esta ciega.

El relato de la creación lo encontramos en el libro del Génesis: los seis días de la creación del mundo, y el relato de la creación del hombre son imagenes que no describen científicamente el curso de la creación del mundo, sino anuncian, aun para el hombre de hoy, la gloria y unicidad del Creador y la grandeza, variedad y bondad de su obra.

La expresión "al principio", no sugiere que el mundo tal como hoy lo vemos haya salido entero de Dios en un momento dado. No hay ningún reparo en admitir una lenta evolución de los seres en su aparición y progreso constante hacia formas cada vez más perfectas. Todo va evolucionando: el mundo no era igual a finales del siglo pasado. Las computadoras han venido a darle un giro sorprendente a nuestra vida. La aviación y armamento de la II Guerra Mundial no son en nada parecidos a las sofisticadas armas y aviones de nuestros tiempos; las costumbres de hace un siglo no son las mismas de nuestros tiempos... Todo evoluciona, cambia,  Lo que se afirma con el relato de la creación en el libro del Génesis es que el comienzo de todo, el arranque inicial, están en Dios. "Dijo Dios: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra. Creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó y los bendijo Dios, y les dijo: Creced y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla" (Gén. 1,26-28). Después de haber creado a los astros, plantas y animales, Dios creó finalmente al hombre, que es la creatura de Dios. Lo primero que se desprende del relato bíblico es que hubo un momento en el que el hombre comenzó a existir gracias a una intervención especial de Dios. Es cierto que es Polvo de la tierra (Gén. 2:7), cierto que es Adán, es decir, hombre de la tierra, pero tiene también un alma espiritual. Es imagen de Dios. En el Salmo 8:6, se dice de 61: "Sólo un poco por debajo de Dios lo has colocado". Puede aceptarse la evolución de las especies, o cualquier otra explicaci6n de la formación del género humano, siempre y cuando se respete la acción especial de Dios en el origen espiritual del hombre.

 

NOTA: la continuación de este tema está en desarrollo y observación... el contenido siguiente se ha copiado tal cual está en el libro de crecimientos de la comunidad de San Juan Bautista, mientras se realizan las actualizaciones y observaciones.

¿En qué consiste esta acción especial de Dios? Distingamos cuerpo y alma. En relación con el alma, la acción de Dios fue verdadera creación y siendo el alma lo específico del hombre, bien puede hablarse de que el hombre fue creado por Dios.

Caben aquí las palabras del profesor Juan Pablo Tamayo:

"El objetivo de la Biblia no es enseñar ciencia, sino vida espiritual; no decirnos cómo fue creado el hombre, sino que" es el hombre. El hombre, dice la Biblia, es la imagen y semejanza de DIOS, y fue creado por Dios para la gloria de El mismo".

La humanidad verdadera nace cada día en Cristo. "Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios" (I Jn. 5:1).

De la enseñanza del Génesis puede sacarse una idea central: la VOCACION del hombre; de esa vocación se desprende que: 1) El hombre proviene de Dios. (1:1). 2) El hombre es la cumbre de la Creaci6n. (1:26), 3) El hombre es mediador, situado entre el mundo material y Dios (Gén. 2:19-20). 4) El hombre esta" llamado a trabajar. (3:17). 5) El hombre esta" llamado a una vida comunitaria; de ahí la importancia del matrimonio y de la familia. (1:28). 6) Finalmente, el hombre está llamado a la intimidad con Dios.

NUESTRO DESTINO El Vaticano II ha recordado al hombre de hoy "que ha sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre" (Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual No. 18). Y lo explica así: "La razón más alta de la dignidad humana, consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creo, y por el amor de Dios que lo conserva.

Y solo se puede decir que vive en la plenitud de verdad, cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador" (Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual No. 19).

¿Hacia dónde vamos? En la misma Constitución No. 38, el Vaticano II nos orienta al decirnos: "Ignoramos el tiempo en que se hará la consumación de la tierra y de la humanidad. Tampoco conocemos de qué manera se transformara el Universo La figura de este mundo, afeada por el pecado, pasa, pero Dios nos enseña que nos prepara una nueva morada y una tierra en donde habita la justicia" (2 Cor. 5:2) "y cuya bienaventuranza es capaz de saciar y rebosar todos los anhelos de paz que surgen en el corazón humano.

Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios resucitarán en Cristo, y lo que fue sembrado bajo el signo de la debilidad y de la corrupci6n, se revestirá" de incorruptibilidad y permaneciendo la caridad y sus obras, se verán libres de la servidumbre de la vanidad, todas las creaturas que Dios creó pensando en el hombre". Tenemos que comprender la sabiduría de la máxima evangélica, que nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde (Mat. 16:26), ya que nuestro destino final es Dios. Cada día nos acerca más a El. Por eso, el objeto de esta clase, es situarnos en nuestro lugar; darnos cuenta de que estamos en el centro de un camino; que venimos de Dios y a El vamos, y que todo aquello que nos aleje de esa ruta es dañino